domingo, 1 de enero de 2012
Ahora soy yo quien no puede mantenerse de pie. Ahora soy yo y mi reflejo, quien siempre he sido. Qué puedo decirte, si tu ausencia me duele más que todas estas palabras, suicidas en mi garganta. Después de llorar hasta perderme en un mar de sin sentido, he vuelto a navegar a la deriva, un golpe bajo del destino que me tiene a flote. Aún te espero inamovible como en faro. Aún quiero creer que todo es verdad, que volverás un día. Aún quiero creer que puedo seguir a flote en esta balsa, en este cuerpo de sal, soy un desierto navegando el infinito, soy un desierto sediento, pero las aguas son para admirarse, veneno para beberse, como las lágrimas que marcan su senda en el ardor de la ceniza al viento.
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