No basta llorar el mar
desaguarlo todo
para decir
que la amaba
No basta decir
que eres que fuiste
la ùnica
en esta y todas
mis vidas
No basta decir
que creo
en nada
porque solo
creí en él
para respirar
NO basta decir
que hoy
cada respirar
me inunda
me ahoga
jueves, 12 de enero de 2012
La ciudad es mi testigo
que te amé en cada una de sus piedras
que te busqué sin tregua
y en cada telefono tu presencia invisible
que me levantó de esta tumba de cemento
Dios caminó conmigo en incesante avenidas
bajo el canto místico de las aves
habitantes de verdes nubes
trinos acompasando
esto sin nombre
herida fundamental
que aún me respira
el luto perpetuo de mi amor
que se resiste a la luz
que te amé en cada una de sus piedras
que te busqué sin tregua
y en cada telefono tu presencia invisible
que me levantó de esta tumba de cemento
Dios caminó conmigo en incesante avenidas
bajo el canto místico de las aves
habitantes de verdes nubes
trinos acompasando
esto sin nombre
herida fundamental
que aún me respira
el luto perpetuo de mi amor
que se resiste a la luz
martes, 10 de enero de 2012
MF
Fernanda, tiene unos ojos luminosos de profundidad oceánica. Más oscuros que la noche y más claros que el día. Mira inmóvil, impasible, en una fotografía, con la mirada perdida pero en un encuentro platónico tal vez anclada. Su nombre es contundente, como lo radical en su determinación adolescente, vuelta de tajo, aún mayor que la apariencia. Me gusta hablarle, me gusta que me hable. Me gusta su juego, palabras que mueven piezas de un ajedrez cósmico, donde en cada movimiento, nos reinventamos. Me gusta como está delineada su boca, hace juego con esos ojos místicos, le han dicho -de mirada egipcia-, y a mi me remite a un pasado glorioso y ritual, de antiguo misticismo sagrado, alguna vez acaso, ataviada de ropajes y ornamentos que enmarcasen todo el poder de la dulzura que hay en su rostro. Ella es un oasis y me refresca. Ella tan diáfana, no tenemos que prometernos la verdad, porque no hay nada màs que la verdad. Es toda una mujer y es apenas una niña, la inocencia aún inunda su rostro y desborda en el brillo de sus pupilas. Pero hay una sugerente sensualidad que cautiva, una delicadeza tibia, que día a día estrecha los polos.
lunes, 9 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Volarás para siempre
de aquel nido que fue tejiendo el viento
para no llorar, nunca sabrás cuando me extinga
serás simple y llana como una madre
tus alegrías borrarán una a una mi recuerdo
de par en par las letras de mi nombre entre tus risas
para no romperte en mil pedazos
olvidarás que fuiste en este mundo
la más amada,
su única habitante
Y así
Lentamente el odio envenenará mi garganta
se cegará mi mundo de tanto y tanto amor
vuelto alquimia de un dolor insoportable
Lloraré como una niña hasta inundar la habitación
hasta ahogar todas y cada una de mis edades
Serás feliz
Y eso me basta
de aquel nido que fue tejiendo el viento
para no llorar, nunca sabrás cuando me extinga
serás simple y llana como una madre
tus alegrías borrarán una a una mi recuerdo
de par en par las letras de mi nombre entre tus risas
para no romperte en mil pedazos
olvidarás que fuiste en este mundo
la más amada,
su única habitante
Y así
Lentamente el odio envenenará mi garganta
se cegará mi mundo de tanto y tanto amor
vuelto alquimia de un dolor insoportable
Lloraré como una niña hasta inundar la habitación
hasta ahogar todas y cada una de mis edades
Serás feliz
Y eso me basta
martes, 3 de enero de 2012
Poema de La Despedida
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
domingo, 1 de enero de 2012
Ahora soy yo quien no puede mantenerse de pie. Ahora soy yo y mi reflejo, quien siempre he sido. Qué puedo decirte, si tu ausencia me duele más que todas estas palabras, suicidas en mi garganta. Después de llorar hasta perderme en un mar de sin sentido, he vuelto a navegar a la deriva, un golpe bajo del destino que me tiene a flote. Aún te espero inamovible como en faro. Aún quiero creer que todo es verdad, que volverás un día. Aún quiero creer que puedo seguir a flote en esta balsa, en este cuerpo de sal, soy un desierto navegando el infinito, soy un desierto sediento, pero las aguas son para admirarse, veneno para beberse, como las lágrimas que marcan su senda en el ardor de la ceniza al viento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)